La toma de decisiones acertadas es algo que habitualmente nos quiebra la cabeza. Muchas veces no nos deja dormir ni vivir en paz.
Una decisión acertada es aquella que te hace fluir con la vida, te alinea con el Ser que eres en el momento de conciencia que tienes y va desplegando tu misión y propósito de vida.
La toma de decisiones es algo muy relevante en tu vida. Si no tomas decisiones desde tu libertad no te conviertes en la causa creadora de aquello que deseas, de tus sueños. Sino que te conviertes en el efecto de las decisiones de los demás y de tu subconsciente.
La toma de decisiones es el combustible para que seas tú quien lleve las riendas de tu propia vida.
Para tomar una decisión muchas veces hemos utilizado la mente en exceso, de manera que más que tomar una buena decisión lo que hemos ganado es una buena tanda de dolores de cabeza, estados de preocupación y ansiedad.
Otras veces también hemos tomado las decisiones desde el condicionamiento, por ejemplo, para que los demás no se enfaden, para agradar a alguien, para que nos valoren, etc.
En otras ocasiones hemos seguido ese consejo de alguien cercano que nos ha dicho: “Tu lo que tienes que hacer es lo que sientas” ¡Ojo con esto! A menudo hemos confundido ese “Sentir” con las emociones. He visto a muchas personas generarse conflictos a partir de esta confusión.
Y, la gran mayoría de las veces, quien toma las decisiones por nosotros es nuestro subconsciente. Las creencias y programas alojados en nuestra mente subconsciente son las que responden a las situaciones de nuestra vida sin que nos demos cuenta de ello.
Cuando comienzas a comprenderte descubres que cada persona tenemos una Inteligencia Interna para la toma de decisiones. En el Diseño Humano a esto le llamamos Autoridad Interna.
Al tomar decisiones desde esta inteligencia interna genéticamente conectada al funcionamiento de todo tu energía (dones, talentos, vulnerabilidades y fortalezas) esas decisiones te llevan a la experiencia correcta para tu momento de conciencia.